1. La moto es un vehículo a motor: eso cambia el punto de partida
El motorista lesionado también está protegido por el artículo 1.1 de la LRCSCVM: el conductor del otro vehículo responde de los daños personales por el riesgo que crea la circulación, y solo se libra si prueba culpa exclusiva del perjudicado o fuerza mayor. Cuando chocan dos vehículos a motor y no se prueba qué parte de culpa tuvo cada conductor, el Tribunal Supremo aplica esa misma regla a los dos (STS 536/2012, de 10 de septiembre). La diferencia está en la práctica: como el motorista también conduce, la aseguradora contraria discutirá la mecánica del siniestro con mucha más intensidad que en un atropello y alegará casi siempre culpa compartida.
De ahí la importancia desproporcionada que tienen, en los accidentes de moto, tres documentos: el atestado de la Guardia Civil o de la policía local, el croquis y las fotografías del lugar, y la declaración de testigos independientes. Cuando no existe atestado porque nadie llamó a los agentes, la reclamación se construye cuesta arriba.
2. La concurrencia de culpas: el argumento de cabecera
La reducción por culpa concurrente es la herramienta más utilizada frente a los motoristas. El artículo 1.2 de la LRCSCVM permite reducir todas las indemnizaciones —incluidas las de gastos en muerte, secuelas y lesiones temporales— en atención a la culpa concurrente, hasta un máximo del 75 %. Los motivos que se invocan con más frecuencia son la velocidad inadecuada, el adelantamiento entre carriles y la maniobra imprevisible.
El punto que suele pasarse por alto es que esa reducción exige prueba. Una afirmación genérica en la oferta motivada —«se aprecia concurrencia del 50 %»— sin apoyo en el atestado, en un informe de reconstrucción o en prueba testifical, es discutible. En reclamaciones de motoristas, recuperar treinta puntos de responsabilidad tiene con frecuencia más impacto económico que discutir la puntuación de las secuelas.
Conviene saber lo que no ampara al motorista. El artículo 1.2 excluye la reducción cuando la víctima es menor de catorce años o padece un menoscabo que le prive de capacidad de culpa civil, pero reserva esa protección a las víctimas no conductoras de vehículos a motor: el motorista conduce, y por tanto queda fuera. Sí le alcanza, en cambio, el deber de mitigar el daño del último párrafo del mismo artículo: abandonar de modo injustificado el proceso curativo permite reducir la indemnización igual que la culpa concurrente.
3. Casco y elementos de protección
El artículo 1.2 de la LRCSCVM considera que existe contribución de la víctima cuando, por falta de uso o uso inadecuado de casco u otros elementos protectores, incumple la normativa de seguridad y provoca la agravación del daño. Son dos requisitos acumulativos y la carga de acreditar ambos corresponde a la aseguradora: no basta constatar el incumplimiento, hay que probar que agravó el daño. Acreditados los dos, la reducción se aplica en atención a la entidad de la culpa concurrente, con el tope del 75 %.
Al contrario, llevar la equipación completa no reduce nada y sí genera una partida propia: la equipación destruida es daño patrimonial reclamable.
4. Las partidas que se pierden en los accidentes de moto
Por la propia mecánica del siniestro, las lesiones del motorista tienden a ser más graves y de recuperación más larga que las del ocupante de un turismo. Eso hace que las partidas más valiosas sean también las más frecuentemente minoradas:
| Partida | Qué suele ocurrir |
|---|---|
| Días de perjuicio grave (98,02 €/día en 2026) | El ingreso hospitalario se computa corto; los días de rehabilitación se degradan a básicos (39,20 €/día) |
| Intervenciones quirúrgicas | Las cirugías traumatológicas y las reintervenciones de material de osteosíntesis no se computan todas |
| Perjuicio estético | Las cicatrices por abrasión se valoran en el grado mínimo o se omiten |
| Pérdida de calidad de vida | La imposibilidad de volver a conducir la moto, o de mantener actividades físicas, no se plantea |
| Lucro cesante | Ausente por falta de prueba, sobre todo en autónomos |
| Equipación y vehículo | Casco, chaqueta, guantes y botas destruidos no se reclaman; la moto se tasa por debajo |
5. Qué hacer en las primeras semanas
Tres decisiones tomadas pronto condicionan toda la reclamación. La primera, asegurarse de que existe constancia oficial del accidente y solicitar copia del atestado. La segunda, no desprenderse del casco ni de la equipación dañada: son prueba del impacto y partida indemnizable. La tercera, acudir a todas las revisiones y dejar constancia médica de cada limitación, incluidas las que parecen menores —un acúfeno, una limitación de movilidad, un dolor persistente—, porque lo que no está en la historia clínica no existe para el baremo.
Y una que conviene no tomar: firmar el finiquito de la aseguradora antes del alta médica. La indemnización solo puede valorarse cuando las lesiones están estabilizadas; el plazo de prescripción de un año se cuenta desde ese momento, no desde el accidente.
Preguntas frecuentes
¿Puede la aseguradora reducirme la indemnización por ir en moto?
No por el hecho de ir en moto. Solo puede reducirla si prueba una conducta negligente concreta del motorista que haya contribuido a la producción del daño. El artículo 1.2 de la LRCSCVM permite entonces reducir todas las indemnizaciones en atención a la entidad de esa culpa concurrente, hasta un máximo del 75 %, pero la carga de la prueba corresponde a la aseguradora. La exclusión de la reducción para menores de catorce años no ampara al motorista: el precepto la reserva a las víctimas no conductoras de vehículos a motor.
¿Qué pasa si no llevaba el casco correctamente puesto?
El artículo 1.2 de la LRCSCVM exige dos requisitos acumulativos: que se incumpla la normativa de seguridad sobre el uso del casco y que ese incumplimiento provoque la agravación del daño. Ambos debe acreditarlos la aseguradora. Si lo consigue, la reducción se aplica en atención a la entidad de la culpa concurrente, con el tope del 75 %.
¿Puedo reclamar la equipación de moto destruida?
Sí. Casco, chaqueta, pantalón, guantes y botas destruidos en el accidente son daño patrimonial reclamable. Conviene conservarlos y fotografiarlos, y aportar facturas o justificación de su valor.
¿Te han ofrecido una indemnización con reducción por culpa compartida?
Revisamos el atestado y la oferta y te decimos si el porcentaje de responsabilidad que te atribuyen tiene base probatoria. La consulta inicial es gratuita.
Qué revisamos, sin coste:
- Si el porcentaje de culpa que te atribuyen se apoya en algo del atestado.
- Si el casco, la equipación y la moto están reclamados como daño material.
- Si la oferta llegó antes del alta médica y qué implica eso.
No adelantas nada: solo cobramos si recibes tu indemnización, un porcentaje pactado por escrito.
Cuantías conforme a la Resolución de 3 de febrero de 2026 de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (BOE de 18 de febrero de 2026), que actualiza en un 2,9 % las tablas del sistema de valoración de la Ley 35/2015 para 2026.
Este análisis tiene carácter informativo y divulgativo. No constituye asesoramiento jurídico personalizado ni oferta de servicios vinculante. Cada caso requiere un examen individualizado de su documentación. Publicado el 29 de agosto de 2026. Actualizado el 4 de octubre de 2026.